domingo, 14 de agosto de 2016

CUANDO MIS HIJOS SEAN GRANDES

Cuando mi niña ya no me llame por que le asusta el león que sale en la tv, cuando mi niño ya no quiera preguntarme cuanto midió cada dinosaurio que pisó esta tierra, cuando mi nena ya no finja ser una gatita que maúlla por toda la casa, cuando mi hombrecito ya no me busque para preparar su leche favorita, cuando mi nena ya pueda abrir los caramelos por si misma, cuando mi niño ya no vuele por mundos prehistóricos  imaginando que su mascota es un espinosaurio, cuando mi princesita ya no quiera cantar los “5 monitos”  20 veces seguidas, cuando hacer las tareas escolares ya no sean parte de la rutina diaria, cuando los partidos de fútbol en medio de mi sala hayan terminado, cuando mi invernadero deje de ser una desordenada juguetería y vuelva a ser mi jardín florido, cuando ya no haya rayones en mis paredes ni juguetes por toda mi casa, cuando ya no tenga que limpiar sus caritas llenas de chocolate, mayonesa o azúcar, cuando por su propia cuenta elijan lavarse las manos antes de comer, cuando ya no tenga que explicarles lo nutritiva que es la coliflor, cuando por su propia cuenta elijan ensalada en lugar de papas fritas, cuando yo pueda volver a ver mis programas de tv y ya no me sepa de memoria la programación de canales infantiles, cuando hayan terminado las visitas al pediatra, cuando lleguen mis primeros prospectos de nueras y yernos, cuando ya no hayan en mi casa vocecitas gritando “mami” cada cinco minutos, cuando mi esposo y yo al fin volvamos a tener “nuestro espacio”, cuando al fin mi esposo y yo podamos salir a comer o al cine y realmente podamos comer o ver, cuando yo deje de ser la persona favorita de mis niños y prefieran pasar sus días con otra compañía, cuando ya no quieran salir conmigo hasta cuando voy a la esquina, cuando ya no quieran dormir totalmente abrazados a mí, cuando su mayor alegría en la escuela ya no sea verme llegar, cuando ya no tenga que correr detrás de ellos para peinarlos o cambiarlos, cuando  su vida ya no gire en torno a mi y a su papá….. cuando todo esto haya pasado entonces sabré que mis niños han dejado de ser mis niños, siempre serán míos y mi corazón siempre será suyo, pero ya no serán mis pequeños… habrán crecido…

Y cuando eso pase, quiero que estén listos para ser personas plenas y felices. Ahora que son niños quiero hacerles saber que cuando necesitan algo tienen todo el derecho a pedirlo y que yo estoy gustosa de atenderlos, que cuando no obtienen lo que quieren siempre pueden explicar porque lo quieren, que cuando la respuesta es un “no” y ellos no están de acuerdo siempre pueden recibir una explicación en lugar del “sí”. Quiero que sepan que yo entiendo y respeto sus emociones y sentimientos, quiero que sepan que todas las emociones son permitidas pero que de mi mano aprenderán a expresarlas y manejarlas, quiero que sepan que no hay necesidad de negar los sentimientos, que expresarlos los ayudará a usarlos en su favor, quiero que aprendan que cuando han cometido un error yo no estaré ahí para juzgarlos ni castigarlos, sino para entender porque lo hicieron y mostrarles como hacerlo mejor la próxima vez, así espero que aprendan a ser tolerantes con los errores de los demás, a ser empáticos con quienes se relacionen en su trabajo, en sus estudios, en su nuevo hogar; quiero que siempre sientan que mamá y papá los respetamos y amamos tanto que nunca tendrán porque conformarse con nada menos que eso, que nunca se conformen con migajas del amor de nadie, que cuando elijan su pareja no se conformen con quien no los ame lo suficiente o no los trate con el amor, respeto y empatía con que siempre han sido tratados; pero también que sepan amar, respetar y empatizar, que sepan dar la vida por quien aman  y que sientan en su alma la alegría inmensa de amar sin límites; que no teman equivocarse, que hayan aprendido que los errores son parte del aprender; que siempre sean capaces de decidirse por aquello que su alma y corazón desean y que además sean lo suficientemente reflexivos para reconocerlo; que nunca tengan miedo de ser lo que quieran ser, que no tengan miedo de lo que el mundo pueda opinar, porque en casa siempre han sido amados y valorados así como son y por lo que son.

Quiero que recuerden  unos padres felices, unos padres que rieron con ellos, que se botaron al piso con ellos, que se convirtieron en tiranosaurios y libraron una guerra contra un feroz y pequeño espinosaurio, unos padres con los que pasaban hermosas tardes de parque, pelota, películas, cocina o arte, unos padres que entendieron y manejaron sus berrinches con respeto, unos padres que cuando decían “no” siempre tenían una razón para hacerlo y la explicaban con cariño, unos padres que siempre les brindaron los mas cálidos y profundos abrazos, los mas pegajosos besos, que contaban los mejores cuentos y escuchaban las mas locas historias, que se sorprendían con sus dibujos, con sus altísimos saltos, con sus pasos de ballet o con su habilidad para trepar como arañas por los muebles de la sala, unos con los que improvisaron picnics en el patio de la casa o en el parque del vecindario, unos padres que cuando se equivocaron no dudaron en pedir perdón.

Quiero que cuando recuerden su infancia sientan que fue feliz, que fue plena y que fueron amados cada día y quiero que cuando a ellos les toque el turno de encontrarse con su maternidad y paternidad tengan el corazón tan rebosante del amor y la empatía que recibieron en su niñez, que sea ese el único camino que conozcan para criar a sus propios hijos. Así habré trascendido en la humanidad entera, así sentiré que mi legado seguirá llegando una generación tras otra, así sabré que la misión mas importante de mi vida: ser madre, habrá sido bien cumplida, así podré cambiar el mundo y lo deseo con todas mis fuerzas, porque estaré cambiando el mundo a través de lo que más amo en esta vida: mis hijos!!


Daysi Arcos Argudo

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